Frankie Bracero

Soundtrack y Ringtones

 

Frankie BraceroComo amante del cine, conocedor del aspecto técnico y administrativo del medio y portavoz de que en Puerto Rico una de las piezas más fundamentales para mejorar la economía es exportar nuestro talento en las artes, particularmente en el cine. Siempre me monto en la misión de apoyar lo que se produce en Puerto Rico asistiendo a la sala, pagando el boleto pero con una mente crítica y realista de lo que se hace sin perdonar errores que el bajo presupuesto no justifica.

La primera vez que escuche Por Amor en el Caserío pensé que era que estaban montando una de las obras de Carlos Ferrari muy exitosas de la época de Nuestro Teatro en Santurce, “Amor en el Caserío”. Pero no, resulta que es una película adaptada de una obra de Antonio Morales, un joven que tuve la oportunidad de conocer en los estudios de TeleSagrado pero que, a pesar de su historia personal que es muy impresionante, no me movió hacia a ver su película. Otros productores anteriormente llevaron a la pantalla grande estos temas de problemas sociales, narcotráfico y otros males sociales que aquejan los residenciales pero lo que hacen es enaltecer los actos. Me dije otra película de… Lo mismo, Lo mismo.

Mi hija me pidió que tenía que llevarla a ver “Por Amor en el Caserío”, para una clase de élla. Si poca motivación tenía de ver la película, mayor renuencia había porque tenía que llevarla a ella de chaperón con el amiguito de élla. Ya en la sala de cine, un viernes luego de salir de trabajar, era obvio mi cara de cansancio y molestia porque, ya que estaba en el cine, porqué no ver otra película que en realidad me llamaba la atención. Me senté bastante al frente en la sala dejando a mi hija y su amiguito a la vista pero sentados juntos. La sala estaba relativamente llena con personas de distintas edades.

Comenzó la película con un mensaje que no cambiaba mi actitud. Una vez comenzaron las imágenes iniciales mi aspecto de molesto a impresionado fue creciendo. El primer segmento introductorio del caserío con créditos tipo grafiti, debidamente enmarcados en estampas reales del residencial, finamente fotografiados, me obligaban a sentarme de manera más derecha y atender detenidamente. La historia comienza a presentar estos personajes de la vida real con los que me identifico porque habiendo estudiado en la Papa, escuela pública de Bayamón, tuve la oportunidad de conocer a personajes así. La película te lleva de la mano, te envuelve con la música y las situaciones que vienen de los Clásicos de “Romeo y Julieta” y “West Side Story” y te envuelve en la conocida historia clásica pero adaptada a la realidad del caserío. Deslumbrado por la calidad técnica de las imágenes, el movimiento, inclusive las escenas nocturnas con lluvia creada, provocaban en mi una alegría inesperada. Para colmo las actuaciones merecen todo el respeto de parte de otros actores, directores y productores. Una vez sumido en esta historia de Amor, poco a poco te llevan a un final predecible de confrontación y conflicto. Pero cuando te creías que se iba por el final clásico utiliza el teatro para canalizar un monólogo de la protagonista que da pie a un final positivo y resolutivo con visión de futuro y echar hacia delante.

Me quito el sombrero ante todos los que hicieron esta película posible. No hay nada que envidiarle a nada que se ha hecho en Puerto Rico. Que bien me sentí al salir del cine y para los que queremos hacer cine, los realizadores de “Por Amor en el Caserío” ya nos elevaron el “Standard” de calidad y ejecución. Pero más importante me elevaron el espíritu. Como dirían en la calle “Estoy Pompeao” ¡En Hora Buena!

Frankie Bracero

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