Mensaje del Director

Soundtrack y Ringtones

 

ANTONIO MORALESTenia 17 años cuando comencé a escribir “Por amor en el caserío” (2000). Todavía recuerdo, como ayer, caminando con mi madre Epi (Esperanza), todo Llorens, desde el edificio 33, donde vivíamos, hasta casa de mi abuela Aida en el 132. Hacíamos de 8 a 12 paradas diarias solo para conversar con gente que siempre la paraba para saludarla. En cada parada, aprovechaba y me sentaba en el banquito de la plazita más cercana (como la plazita de la obra), con mi fiel libreta y mi leal lápiz a continuar escribiendo lo que muchos me reprochaban y consideraban era una pérdida de tiempo: mi nueva obra de teatro “Por amor en el caserío”.

Muchos de los diálogos que escucharán en la obra, son diálogos que fueron hechos por gente real. Muchos sucesos, eventos, anécdotas y escenas que verán en la obra, son sucesos también reales que atestigüé. Las emociones que sentirán en la obra, también son emociones por las que, no solamente he sentido yo, sino que las miles de personas que viven en los residenciales. He querido llevarte a ti espectador, la emoción y experiencia más real de lo que allí vivimos. ‘Por amor en el caserío” no tan solo cuenta la historia de Cristal y Ángelo; sino las de las miles de familias residentes de nuestros residenciales públicos.

Injustamente, no hago casi referencia en la obra acerca de la otra cara del caserío, de la verdadera cara. Los cientos de jóvenes que están envueltos en actividades positivas como los deportes, el arte y su educación. Jóvenes atletas campeones de un sin número de disciplinas. Estudiantes sobresalientes ganadores de ferias, convenciones y certámenes. Las miles de madres solteras titanas que hacen hasta lo inalcanzable por darle lo mejor a sus hijos y aún así se superan ellas mismas. Los cientos de padres héroes que trabajan día a día por traer honradamente el pan a la casa. Personas de la comunidad que comparten su comida y cena con sus vecinos del edificio y hasta con la señora impedida del primer piso.

¿Quieren saber porque nadie conoce sobre esas historias? Porque no hacen ruido. Porque la mayoría de nuestra gente buena está enfocada en lo que tienen que hacer, estudiando, trabajando, en sus apartamentos muchas veces hasta encerrados y eso simplemente no es noticia. Que mal que los dos o tres que están en el punto de drogas de la esquina, haciendo ruido, son los que nos representan a todos. Por esos dos o tres, nos señalan y nos juzgan a todos por igual. Se dice que nosotros, la gente de caserío somos todos iguales: maleantes, pillos, malos, mantenidos, vagos, prostitutas, matones, tecatos, en fín … ¡Pfft! Si tan sólo supieran todo el talento, amor, sacrificio que uno pasa para echar hacia delante… pero no los juzguemos nosotros. Lo que tenemos que hacer es demostrarles con nuestras acciones que somos gente de bien, gente que se supera, gente que tiene la capacidad de echar pa’lante. Es hora de dejar de ser una estadística negativa más y ser parte del cambio. Ser esa persona de la que todos nos sintamos orgullosos. Que le puedas decir a tus hijos algún día “yo no quiero que tu pases por lo que yo pasé” o “quiero darte lo que yo nunca tuve”. Pero para que eso pase, tienes que empezar desde HOY a superarte.

¡Somos una comunidad grande, poderosa y buena, llena de tantas virtudes y cosas buenas que realmente somos hasta una gran familia! Es por eso que esta obra se la quiero dedicar a todas esas personas de caserío; al que una vez le dijeron que no podría superarse tan solo por el lugar donde reside. ¡Porque unidos somos más! Sin más, les exhorto a que disfruten del trabajo de mis talentosísimos jóvenes, de la historia que les vengo a contar y sobre todo que hagamos conciencia en que simple y sencillamente la droga no vale nada, Tú Sí. ¡Que abra el telón y que disfruten de la función!

Antonio Morales

 

 
 
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